VIVO '83 (2006)
  CORRE, CORRE (1982)
  EN DIRECTO (1981)
  MÁS MADERA (1980)
  LEÑO (1979)
  Entrevista a RAMIRO PENAS y TONY URBANO Febrero de 2004
  Biografía Por David Montalvo

 

LEÑO “Vivo '83” (2006)

Tras años de rumores, confirmaciones, aplazamientos, dimes y diretes, por fin tenemos en la calle este histórico documento sonoro, reflejo de lo que fue la última gira de uno de los grupos más emblemáticos de la historia del Rock en España.

Leño era el grupo de la calle, el más querido por todos los rockeros de la época. Musicalmente bastante limitados, consiguieron conectar con el público de una forma extraordinaria, abarcando a público de todas las tendencias rockeras existentes en aquellos años. Su existencia abrió el camino a cientos de imitadores que aún hoy en día inundan el mercado, influenciados (en muchos casos llegando a la imitación) por el camino que Rosendo, Ramiro y Toni abrieron en aquellos ya remotos tiempos.

Su separación fue traumática, sobre todo para los miles de seguidores que casi les venerábamos. ¿Por qué decidieron poner fin al grupo en el punto más alto de su popularidad? Por un lado, el desánimo cundió en en seno del grupo, ya que este álgido punto de éxito no se traducía en una estabilidad económica y la sensación de “provisionalidad” les agobiaba. Por otro lado, Rosendo tenía la intención de profesionalizar su actividad, dejar atrás el algo anárquico modo de funcionar que tenía Leño por un funcionamiento más profesional.

¿Por qué hemos tenido que esperar 23 años para ver publicado este disco? Hagamos de nuevo un poco de historia: Cuando Leño decidió poner fin a su carrera, aún les quedaba en el contrato un disco por grabar para Chapa-Zafiro. Pero ellos tenían decidido que aquello se había acabado, así que intentaron negociar la Carta de Libertad. Zafiro no quería, bajo ningún concepto, dejar escapar a Rosendo, consciente de su tirón popular. Éste, con una oferta firme de RCA, muy interesante tanto a nivel económico como promocional, se negó a grabar de nuevo para Zafiro. Ese callejón sin salida se mantuvo 3 años, tiempo en el que Zafiro impidió a Rosendo cualquier movimiento o participación musical, en disco o en directo. Durante ese tiempo, Rosendo sólo pudo meter su guitarra en el tema “Dueña de la Ciudad” incluido en el disco “Ramoncinco” del ex –Rey del Pollo Frito, sin que apareciera en ninguna parte del disco referencia alguna a dicha colaboración.

Tras 3 años de fricciones en un callejón sin salida, la guerra se decidió con unas condiciones leoninas: Zafiro renunciaba a la carrera en solitario de Rosendo, pero a cambio obtenía todos los derechos sobre Leño en los siguientes 20 años. Por ello, todos los beneficios de las ventas de discos entre 1985 y 2005, tanto los oficiales como los recopilatorios editados hasta la fecha, han recaído exclusivamente en la Compañía. Las cintas con la grabación del concierto que ahora ve la luz estaban en poder de los músicos, quienes han querido esperar a que cumplieran estos 20 años para recuperar los derechos legales sobre su trabajo.

Este CD refleja perfectamente cómo fue Leño en su última gira, dentro de un ambicioso proyecto liderado por Miguel Ríos llamado “Rock de una Noche de Verano”, que les llevó por todas las capitales de provincia españolas, en un exitoso Tour compartido por Leño y una Luz Casal en los inicios de su carrera profesional. En concreto, el show recogido fue el multitudinario fin de gira (se habla de 150.000 personas) en Barcelona, cuyo documento histórico fue grabado al completo, ya que el video de la actuación de Miguel Ríos fue grabado y emitido en su época de forma íntegra en la televisión de la época.

El disco suena crudo, fiel a lo que fue su actuación, sin los retoques a los que desgraciadamente estamos acostumbrados en la mayoría de discos en directo, conservando su valor documental e histórico a costa de varios fallos de interpretación que le dan incluso mayor credibilidad. El sonido es bastante mejor que el conseguido en el disco “En directo” editado en 1981 y grabado en la sala Carolina de Madrid. Este nuevo disco suena mucho más contundente, la guitarra de Rosendo está mucho más presente y el grupo suena como un cañón, fiel reflejo del poderío de Leño en aquella gira. Además, aquel directo de 1981 contaba con la participación de dos coristas, un teclado y un saxo, una excepción para la ocasión que adornaba pero desvirtuaba el resultado final. Leño era el mejor ejemplo de “power trio” a la española, y eso es lo que nos demuestra este disco.

El set refleja lo mejor de su carrera, con un acertado repaso a todos sus discos. Canciones míticas como “Maneras de Vivir”, “Este Madrid”, “Sorprendente”, “El Tren”... podríamos nombrar todas y cada una de ellas, que forman parte muy importante de la memoria colectiva de todos los que vivimos esa época, y de aquellos que no la vivieron pero tienen cualquier simpatía hacia el llamado “rock urbano” del cual tantos grupos actuales han mamado. Puede que no estén todas las que son, pero indudablemente cada canción incluida en el set ocupaba un lugar en nuestro corazoncito, convirtiendo cada concierto de esa gira, y a la sazón el disco que nos ocupa, en algo inenarrable para aquellos que tuvimos la fortuna de vivirlo en su día. Se incluye también un par de solos (guitarra y batería) que confirman la sensación de que lo que tenemos entre manos es lo que sonó aquel día, excepto en los lógicos cortes entre canciones, para “apretar” el resultado y evitar un CD doble.

El disco, presentado en formato digipack, contiene un libreto con las letras y fotos de la época, y se completa con un DVD que incluye entrevistas a personajes de la época (la mayoría intrascendentes) intercaladas con canciones grabadas en video de actuaciones en Portugalete, Bilbao y Pamplona en el año 1982 e imágenes del grupo en el ambiente de la época. La calidad visual no es muy grande, ya que sólo se conservaba una copia en el difunto sistema Betamax, en unas condiciones algo caóticas en algunas ocasiones, pero como documento histórico es muy valioso.

El valor documental del DVD es importante. Si obviamos algunas entrevistas de escaso interés (casi me duermo con Teddy Bautista...), el resto son cruciales para entender el fenómeno Leño en los ’80, con opiniones autorizadas de personajes como Paco Pérez Brian, Luz Casal, Carlos Narea o Miguel Ríos, quien sugiere una reunión del grupo, idea desterrada por los propios Leño en su intervención al final del DVD.

Los clips de vídeo son históricos, a pesar de su mala calidad visual. Me hubiera gustado que incluyeran sus participaciones en programas de televisión de la época (Musical Express, Tocata, algún festival retransmitido en directo...), algo muy buscado por todos los fans de la banda.

Leño firmaron su finiquito en una actuación en directo de 3 canciones en el extinto programa “Tocata” de TVE. ¿Volveremos a verles juntos en un escenario? Parece ser que no. Como bien explican los propios Leño, con “Vivo 83” se cierra el círculo, editando todo el material inédito disponible, y dando carpetazo final a una de las historias más entrañables de la historia de la música en España.

¡Leño pa siempre!

Shan Tee

 

Llevaba 24 años esperando más música de Leño. Después de saberme todos y cada uno de los “clicks” de cada disco (ahora con los CDs la cosa cambia), de rebuscar entre los surcos por si hubiera alguna parte que me hubiera pasado desapercibida…. en fin, de exprimir sus cuatro discos porque no había más, después de todo esto, decía, por fin puedo escuchar algo inédito de uno de los grupos legendarios del rock español.

Se trata de un disco en directo con la actuación en Barcelona el 6 de septiembre de 1983, en el final de la gira “El rock de una noche de verano” que montó Miguel Ríos junto a Leño y Luz Casal, y que este humilde escribiente tuvo el placer de presenciar.

El año anterior habían publicado su último disco en estudio, “Corre, corre”, y durante la citada gira aprovecharon para darlo a conocer a lo largo de los 31 conciertos que se sucedieron por toda la geografía española. El repertorio estaba basado en ese disco y en la inclusión de los, ya por entonces, clásicos del grupo como “Cucarachas”, “El tren” o “Este Madrid”.

A pesar de los años suena fresco y directo de verdad, repleto de descoordinaciones, fallos, lapsus y todo tipo de avatares del directo, con un gran sonido y, como he comentado antes, un montón de buenas canciones, muchas de las cuales ya las habíamos escuchado en directo (aparte de en los conciertos) gracias al disco de 1981. Sin embargo, este “Vivo ‘83” tiene una gran diferencia de sonido con respecto a aquél en el que estuvieron más preocupados con los arreglos y terminó sonando bastante menos crudo que este nuevo lanzamiento.

Según cuentan en la entrevista que aparece en el DVD, ni siquiera sabían que aquella actuación se estaba grabando, por lo que no estaban preocupados por el resultado más allá de satisfacer al público asistente (unas 100.000 personas, por cierto). De ahí la naturalidad con la que suenan las canciones. “Entre las cejas”, “Sorprendente”, “Mientras tanto”… todo recuerdos. Incluso han tenido el buen gusto de meter unas improvisaciones con guitarra y batería a modo de intro de “El tren”, lo que le da un plus de autenticidad a un disco rebosante de la misma.

En el DVD se incluyen unas pequeñas entrevistas con gente de alrededor del grupo, como Paco Pérez Brian, Carlos Narea, Teddy Bautista, Miguel Ríos o Luz Casal entre otros, para finalizar con unas palabras de los tres Leño en la que quieren dejar claras unas cuantas cosas al respecto de la publicación de este disco, pero que entran en contradicción con la idea que deja entrever Miguel Ríos sobre una hipotética reunión-gira-disco. El tiempo dirá en qué queda la cosa.

También se incluyen imágenes de actuaciones en Portugalete, Bilbao y Pamplona durante 1982 y un tema inédito titulado “Fanfarrones” que hace de guinda de todo este pastel. Según dice el encarte del disco, se trata del único material inédito de Leño, aunque confiemos en que no sea cierto.

Alvar de Flack


 

LEÑO “Corre, corre” (1982)

De los cuatro, mejor dicho, de los ¡cinco!, seguramente el más radiado, más vendido y más valorado por los degustadores y los medios españoles, sí, porque al otro lado de la frontera no le pillaron la esencia. Y es comprensible ya que el rock urbano es eso, rock -de- y -para- el barrio, ya cuesta entender algunas letras si no se es vecino, como para querer exprimirlo si se es extranjero, difícil.

Ya cargados de energía positiva gracias a la buena acogida del directo, y sabiendo que lo próximo que hicieran se esperaría como el que espera al helicóptero del Tulipán, se ven con ganas de subir a lo más alto y grabar en Londres, en los super-mega-hiper estudios Kingsway. La subida de caché estaba asegurada, además contaban con la producción del cotizado Carlos Narea. “Volúmen brutal” se grabó allí y mira la repercusión internacional que tuvo. Pero, como digo, no se acogió con igual fortuna y se estamparon de lleno contra la prensa inglesa, con la cutre-revista Kerrang! para ser exactos. Al carajo con el estatus internacional. Al menos Rosendo se llevó de allí el gustazo de conocer a Rory Gallagher, que no es poco.

El sonido de “Corre, corre” es, en general, más maduro que los anteriores, sobretodo el de las guitarras que, ya sin teclas por medio, toman todo el protagonismo junto a los repetitivos y adictivos estribillos marca de la casa. Menos, se me permita, 'punkeros' y más accesibles a la prole, incluidos tanto los radio-oyentes de Los 40 Principales, los tele-videntes de Musical Express (by Angel Casas) como los rockeros de raíces profundas. Se hicieron muy grandes, quizás demasiado para la filosofía del grupo.

Las letras siguen siendo irreverentes, inconformistas y protestantes, reflejo de la vida diaria del currante medio. Directo a un lugar especial en nuestros archivos cerebrales, en el apartado de míticos, llega el clásico “¡Corre, corre!” gracias al cual muchos nos negamos a aprender la lección y esquivamos el guante siempre incansable y acechador. “Sorprendente” puede que sea el más conocido del álbum, el que más ha sonado y suena, vaya. Recuerdo que la primera vez que la escuché me dije, primero, “joder, que bien suena esto”, y segundo, “menuda gilipollez de letra”. Y lo sigo diciendo. Hubiera sido cojonudo para la historia que Teddy Bautista produjera el siguiente tema, “No se vende el rock & roll”. “Tenemos una historia y algo que decir, que no se vende nada el rock and roll.”, quizás no en aquellos añorados años. “La fina”, que ni era fina ni ná, es una especie de blues de la cantina, una historia de bar ahogada en tubos de cerveza. Otra de las míticas es, sin duda, la repetitiva “¡Que tire la toalla!”, tema que me resultaba ideal para poner punto y final a mis grabaciones en las cintas de 90, siempre reñida con el “Esta es una noche de rock & roll” de Barricada. Y ese señor importante que sigue sin tirar la toalla, ¡tirala ya, hombre, tirala!

“Entre las cejas” es de esos temas que te suben el ánimo y te recuerdan lo que de verdad es importante. Junto a la machacona batera y esos inconfundibles guitarrazos se huele de lejos la olvidada libertad. El montaje que es esta (nuestra) vida consumista se ve reflejado en “No lo entiendo” para acabar con “¡Qué desilusión!”, la tercera y última exclamación, el último grito que Leño darán en un estudio.

Siempre he querido tener una hebilla igual a la que se luce en la portada, esa portada sospechosamente parecida a la del “Too fast for love” de los Mötley Crüe, con la misma insinuación aunque mucho más sencilla y casta, tal y como era su música. Rock urbano, -esto- es rock urbano, maneras de vivir.

Y este leño se lo ha endiñado, Didac Bello “Crucificado”


 

LEÑO “En directo” (1981)

Con dos discos a sus espaldas, Leño era ya un grupo querido y respetado. Si bien el primer disco había sido muy buen debut, “Más madera” provocó algunas dudas, más que por la calidad de los temas que lo componían, por lo “moderno” del sonido, casi popero, responsabilidad de su productor y teclista ocasional Teddy Bautista, y que les alejaba del sonido callejero por el que eran admirados. Por ello, para su tercer LP, pensaron en grabar un disco en directo, algo que muy pocos grupos españoles se habían atrevido a hacer hasta aquel entonces.

El disco salió de 3 noches consecutivas en la sala Carolina de Madrid (25, 26 y 27 de marzo de 1981), llenas de magia. Los conciertos se prepararon a conciencia, contando con invitados que enriquecieran la propuesta del trío madrileño: Teddy Bautista metió sus teclados, al igual que había hecho en el disco anterior, Manolo Morales se lució con el saxo en “Todo es más sencillo” y para los coros contaron con la presencia de Jaime Asúa y una desconocida Luz Casal, muy cercana siempre a Leño debido a su relación sentimental con Paco Pérez Brian, locutor de “El Búho Musical”, uno de los mejores y más influyentes programas de radio de la época, que siempre apoyó a Leño en su carrera.

A pesar de ser un disco en directo, y en contra de la costumbre habitual, casi la mitad de las canciones eran nuevas. El disco se abría con dos canciones de “Más madera” como eran “Sí señor, Sí señor” y “Cucarachas”, del cual incluyeron también la rápida “La noche de que te hablé”, mientras que de su disco debut recuperaron “El oportunista” y “El Tren”, compuesta por Rosendo junto a José Carlos Molina en sus inicios conjuntos en Ñu.

Los temas nuevos eran la deliciosa “Todo es más sencillo”, “Mientras tanto”, “Entre las cejas” y, sobre todo, “Maneras de vivir” (“...que tiene un estribillo así como un coñazo...”), se convirtieron de inmediato en clásicos del grupo, calando profundamente en el corazón de todos sus seguidores.

¿Y quienes éramos sus seguidores? El verdadero éxito de Leño siempre fue que supo llegar a un amplio abanico de rockeros de las más variadas tendencias. En aquellos primeros ’80, el heavy metal estaba en pleno auge, la NWOBHM llegaba como una oleada y las muñequeras de pinchos comenzaban a ser vistas con asiduidad por todas partes. Y Rosendo no se sentía cómodo con ello. Nunca quiso ser incluido entre los grupos heavies, y ya desde entonces peleó por desmarcarse de ellos, llegando al punto de salir a tocar (y por lo tanto en las fotos del disco) con una camiseta de The Clash, toda una intencionada declaración de intenciones.

Uno de los handicaps del disco fue el deficiente sonido. Teddy Bautista repitió como productor del disco, y creo que, al igual que sucedió con “Más madera”, aún no se lo hemos perdonado. Por mucho que los medios de la época fueran muy limitados (que lo eran), el sonido del grupo, en especial la guitarra de Rosendo, perdió por el camino la mayor parte de la fuerza. Un feo detalle es el comienzo de la cara B de aquel vinilo (hoy a mitad del CD...), que mutila el inicio de “Mientras tanto”, comenzando la escucha con el tema ya comenzado.

Aún así, y debido a la garra del grupo y a la frescura de su interpretación, este punto en contra no impide que el disco sea considerado mítico y un clásico por excelencia.

“En directo” consagró a Leño como banda puntera en el rock nacional, llevó su fama y prestigio a todos los rincones de España, muchos de los cuales desconocían al grupo hasta entonces. Desde entonces su popularidad siguió en aumento, y el hecho de deshacerse en la cima no hizo sino aumentar la leyenda.

“Que se sienten, que se sienten...”

Shan Tee


 

LEÑO “Más madera” (1980)

El disco más controvertido de cuantos publicaron. Después del rock duro del primer disco esperábamos algo con las mismas hechuras, sin embargo esto era algo bastante distante del guitarreo de “Castigo” o “Este Madrid”. Fue algo muy parecido a lo que ocurrió con el primer y segundo disco de Topo. Parecía como si en 1980 Zafiro quisiera experimentar con híbridos heavy-tecnos o, al menos, algo más asequible al gran público y que pudiera radiarse sin problemas.

“Pret-a-porter” y “Más madera” tienen en común, además del año de publicación y de la discográfica, que se habló de ellos con gran variedad de opiniones. En el caso de Topo, el paso del tiempo no ha podido con la mediocridad de las canciones, quedando como un disco de culto y solo para topoadictos como yo, por ejemplo. Con “Más madera” la cosa no fue tan radical, aunque los arreglos de teclados que metió Teddy Bautista, la menor saturación en las guitarras de Rosendo y el concepto del disco, más de canciones que de demostraciones instrumentales, no terminaron de entrar al principio, pero solo al principio.

Al final cayó por su propio peso. Las once canciones terminaron calando porque no había más remedio, porque eran buenos temas que sonaron hasta la saciedad en los ambientes rockeros de ciudades y pueblos. Fueron banda sonora de la primera generación de rockeros nacionales post-dictadura sin apenas competencia. Es más, no existía la palabra competencia porque los grupos que tenían disco no saturaban el mercado, ni las ondas ni nada de nada. Asfalto, Topo, Cucharada, Moris, Bloque… todo lo que iba saliendo acababa en el saco engrosando la lista de fichajes personales de quien aprenderse las letras, aplicarlas a la vida cotidiana y canturrear a todas horas.

Algunos temas terminaron siendo unos auténticos clásicos del rock español, como “Cucarachas”, “Si señor, sí señor” o “La noche de que te hablé”. Pero este era un disco muy variado en el que cabían desde canciones más o menos tranquilas como la acústica “Sin solución” (sobre una letra de Manolo Tena) o “Lo que acabas de elegir”, a rocanroles como “Apágalas” o “Como debe de ser”, pasando por cosas más machaconas tipo “Calendario” o “No voy más lejos”.

Una tarde de sábado de 1980, mientras hacía tiempo para salir por ahí con los amigos, tenía puesta en la tv (en la 1ª cadena, porque el UHF apenas se veía por aquellas latitudes…) “Aplauso”, un programa en el que lo mismo te sacaban a Thin Lizzy que a Antonio Machín (literal) o a una pareja haciendo filigranas bailando un rock and roll, no se cortaban ni un pelo. Bien, pues sonó “Apágalas” con tres tíos haciendo como que tocaban y que se hacían llamar Leño. Aquella tarde no salí, ni tampoco las de las semanas siguientes (no recuerdo cuantas), pero al final cayó el disco en cuestión y me acompañó desde aquel momento hasta ahora mismo que suena de fondo mientras escribo.

Rosendo Mercado Ruiz (guitarra y voz), Ramiro Penas Roca (batería) y José Antonio Urbano Gornals (bajo y voces) grabaron “Más madera” en los estudios Kirios de Madrid en abril, lo mezclaron en “Eurosonic”, también en Madrid, durante el mes de mayo de ese mismo año, fue producido por Teddy Bautista y puesto en el mercado el día 14 de julio de 1980. Ese verano sonó donde no había podido hacerlo el primer LP (culpa a medias entre la mala promoción y el contenido netamente roquero), y se pasó el verano en los radio-cassettes de las pandas de adolescentes conviviendo con el “Back in black”, el “Deepest purple” y el “Wheels of steel”, casi ná.

Alvar de Flack


 

LEÑO “Leño” (1979)

“...En Atocha encontrarás aire limpio sin igual...” La vida era asfixiante, tragando humo y rodeados de moles de ladrillo y hormigón. “...Queremos una central que nos suministre energía para destruir la mucha vegetación que ya nos estorba y no podemos construir...”. “Este Madrid” es un claro ejemplo del llamado Rock Urbano Madrileño que explotó a finales de los ‘70 con grupos que llevaban años en la brecha o, como en este caso, procedentes de escisiones recientes de Ñu y Coz. Es curioso, pero en aquella época no había tantos piques absurdos que tenemos que soportar hoy, los grupos se intercambiaban músicos como si fueran cromos, porque todos tenían un objetivo común que no tenía demasiado que ver con la -casi inexistente- maquinaria músico-industrial.

Este fue su primer LP pero no su primera grabación. Anteriormente se les escuchó en el recopilatorio “Rock del Manzanares – Viva el rollo Vol. II”, también de Chapa, con “Este Madrid” y “Aprendiendo a escuchar” (ambas dieron forma a su primer single), además de aparecer en el disco de la banda sonora de la película “Nos va la marcha”, que recoge actuaciones en directo en el festival “Rocktiembre 78” en la plaza de toros de Vistalegre (Madrid), entre ellas la de Leño como final de festival, con el escenario abarrotado de músicos (Coz, Cucharada, etc.) cantando, de nuevo, “Este Madrid”.

El disco en sí son 7 canciones grabadas en los estudios Kirios de Madrid. Salió a la venta el 7 de marzo de 1979 bajo la producción de Teddy Bautista con sonido de la época (sonido opaco y poca complicación). Bajo sin sustain, batería natural y arreglos de teclas y acústica, aunque el peso lo llevaba la guitarra de Rosendo. Disco básicamente guitarrero, con riffs heavies aunque el concepto no era el de heavy metal, al menos no era esa su intención.

Las lírica era fundamental en este tipo de rock, aunque este sea el disco más musical de Leño en cuanto a importancia de cada parte. “Castigo”, que es la que abre el disco, es un tema casi instrumental con apenas dos estrofas entre largos desarrollos de guitarra. “La nana” es otra canción sin letra, y otro ejemplo es “Se acabó”, estudio de guitarra acústica que cierra el disco, también sin letra.

Del final de la época de Rosendo en Ñu era “El tren”, compuesta a medias con J.C. Molina, de letra con doble sentido y armónica de Teddy Bautista. Es la única en la que el bajo lo toca Tony Urbano, el resto del instrumento es de Chiqui Mariscal. En esto la portada y contraportada son bastante explícitas, uno dejando sitio al otro, con Rosendo y Ramiro de espectadores.

Madrid, ciudad de contrastes. “Sodoma y chabola” describe impotencia ante el avance del hormigón, sueños imposibles, especulación y mentiras. Muy dura. “...me he clavado un alfiler en el pescuezo, me he juntado con los punks soy un moderno...”, opinando sobre la falsedad que rodeó la modernidad snob de la época, rematando con “...porque a decir verdad no soy auténtico, y engañar al personal es muy polémico...”. “El oportunista”, ya está todo dicho.

Fue un disco muy homogéneo tanto en la lírica -inmersa en el estilo urbano- como en la música -muy dura- en consonancia con el entorno, que no tuvo la promoción que debió tener pero que puso el listón en una marca que no superaron (por encima), aunque sí bordearon para pasar (por un lateral).

Alvar de Flack